

Pasada la mitad del campamento, se acumulan las experiencias en las alforjas de los participantes. Sobre todo, llevamos muchas risas, una buena dosis de adrenalina y grandes amistades de las que no se olvidan.
Cada día tenemos actividades interesantes, pero hay algunos días en los que las posibilidades de diversión se multiplican. El día de multiaventura nos dejó imágenes tremendamente entusiastas: castillo hinchable, rocódromo, tiro con arco, cama elástica… nos hicieron pasar una mañana muy diver.
Y el jueves, ¡excursión!, Nos dirigimos a Cazalla de la Sierra, donde pasamos un buen rato en su piscina pública. Pasamos un día agradable, casi de descanso, donde muchos de los niños aprovecharon para dormir esa siestecita que ya les iba haciendo falta, algunos practicaron sus técnicas de natación, e incluso
conseguimos que Pastora, una de nuestras alumnas, consiguiese nadar sola.
Nuestra disco light suele ser una noche muy esperada. Bailamos al ritmo del verano, con una nueva iluminación que hacía el ambiente aún más discotequero. Y el sábado tuvimos el día del agua: Pistolas de agua, globos, cubos, pelotas de
Waterpolo y agua, mucha agua, fueron los protagonistas de la mañana, que terminó en un momento apoteósico al ritmo de la música.
Hemos tenido también la visita de un buque pirata, que atracó en nuestro puerto y nos hizo pasar una velada de carreras tras el mapa del tesoro.Y una visita por el pueblo, y cine de verano, y… aún nos queda mucha más diversión…



